"EL AMOR NO SE REPRODUCE EN CAUTIVIDAD", Erre Produkzioak
Gertaeraren xehetasunak
Hemos apresado al amor, lo hemos encerrado, enclaustrado. Por miedos, por celos, por prudencia y sobre todo por necesidad, porque la estructura social está erigida
Gertaeraren xehetasunak
Hemos apresado al amor, lo hemos encerrado, enclaustrado. Por miedos, por celos, por prudencia y sobre todo por necesidad, porque la estructura social está erigida sobre la base de la pareja estable reproductora. Lo hemos encarcelado por muchos motivos, ninguno que tenga que ver realmente con el impulso genuino del amor, que sólo atiende a la ley del deseo. El amor es animal salvaje, no se reproduce en cautividad. Hay casos aislados de adecuada adaptación, en los que el amor domesticado alcanza a dar felicidad. Otras veces hay una aceptación resignada, las parejas conviven en relativa armonía, asistiendo, tal vez con nostalgia, a la paulatina extinción del fuego que una vez hizo que desearan acercarse el uno al otro, para abrasarse juntos sin pensar en nada más. Esto ocurre en el mejor de los casos. El resto… Y así transcurre nuestra vida privada. Tan alejada de la naturaleza, de la ley implacable, y muchas veces cruel, del deseo. Tan domesticada. Tan controlada. Tan humana.